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domingo, 19 de julio de 2009

Luna de pecado


Tarde, lejanía de sonidos
Ahuyentamos la vida misma
Lamentamos antaños marchitos
Aullamos a una luna de plata
Redondez de milenios
Pecadora moribunda, espectadora de ilusiones
Que no es más que cómplice de mis desdichas
Trepadora de balcones rotos, se sueños tenebrosos
Ingenua y asesina, que resguarda a las sombras
Les da bendiciones, los anima a la lucha,
A las aparición de los seres, portal del infierno mismo.

Cristal en el cual reflejo mis agonías y tu mirada muerta
Envuelta tu alma de llamas y cenizas plateadas
Que no es más que tu verdadera forma inmortal
Me mostraste tu faz sin caretas ni mascaras
Me diste de tu fuego, sin miedo a que esta helada piel se quemara
Me entregaste risa, lujuria y desden, unas sinfonías de caricias,
Mentiras y verdades en bandejas de plata y oro
Sedas, flores y ropajes de ilusiones, quedaban desechos ante nuestras presencias
Todo ardía, todo volaba, nada es eterno, solo nosotros etéreos
Cosmos, energía, calor y belleza mortuoria.

Lamento no dejarte nada, lamento la ironía del eterno recuerdo
Miramientos y secuelas, solo polvo y aire se impregnan
En las alas de los seres nocturnos, en la esencia de los que no tienen cuerpo
Lagrimas plasmada, pues mi rostro no sabe llorar, lo ha olvidado
Pero sin medir las desventuras, se arriesga a ser humana una vez más
A sentir las claudicaciones del ser, a desierto de ideas, a la falta de sentido
A la falta de vida, que me diste aquella eternidad
Un poco de suspiros nuevos, una mirada siniestra
Un corazón latiente, una claridad pasajera.

lunes, 6 de julio de 2009

Lamentos de persefone




Esperare en el infierno de mis decisiones
Te tendré en la manera que yo te desee
Sabrás que la cortina ha bajado
Que la obra a terminado, mis besos susurros de viento helado

Tentación inmunda devoción, ojos de pardo color
Tan fría expresión, pero tu alma es devorada por tanto amor
Te retuerces en tu propia caridad
Lamentos, gritos de espanto, siembran tu hogar
Que lleno de muerte y demencia esta
Limpiemos este mundo con el don de tu infestada paz.

Siempre el tiempo lleva a la enferma eternidad,
Al despojo a la maldita bipolaridad
¿Quieres regresar a mis brazos y entrar una vez más a este ciclo de dolor?
Te llevare hacia la locura, y la compleja realidad,
Pero seremos etéreos, sin manchas ni perdón

Te busco a ti, mi señor del inframundo
Seré agua, seré niebla
Estaremos juntos, las esencia son únicas
Te llamo, te amarro a mis caricias… yo, tu Persefone.