Ojos vivases, seductor por naturaleza, mirada ladina
El mundo en tus manos, la mezcla perfecta, corazón de cenizas
Tus labios sedientos, mezquino augurio, maestro de placeres
Delineas con tu dedo, tu presa de oro aúlla, la luna espejo del crimen
Soledad amiga eterna, cubre tú pasos, cómplice de tinieblas,
Pero no solo eres bestia, eres ser alado, de furia y de amargura
De milagros y de belleza, de tristeza incesante, de palabras mudas
¿Por qué llamas a la desgracias con el desden de tu limpia alma?
Cobijas en tu casa a la dulzura, transparente luz que inmola la traición
Da rienda a lo nuevo, lo importante de tu existencia, la divinidad de tus actos
Siempre demonio, siempre oscuro, un deleite de antihéroe, un ejecutor de profecías
Añoras un pasado que no te quiere, limpias con tus lágrimas el dolor de un corazón ajeno
Aliento de escarcha, tormento de piedra, nuves de vida plateada, mi mano es puente de dicha
Calcina caricias, destruye recuerdos, despréndete de el olor a hembra, se solo tu nuevamente
Nuevo, etéreo e inmensamente indomable, con pisadas de fuego y alma de errante, busca victorias y desechas milenios, enseñas verdades oscuras, entregas sonrisas de sangre, luces de luna un hermoso pecado…nívea piel, cristales de lujuria.
jueves, 17 de septiembre de 2009
il sogno di un vampire….bellezza di anima e delle rotture
Publicado por Karmilla Viggé Lebraunt en 15:01 0 comentarios
sábado, 12 de septiembre de 2009
IL LINEAGE DELLA MORTE
Dime el nombre con el cual caminas entre las sombras
Muestra tu faz para saber si eres bestia u hombre
Habla para saber que tienes en el alma
Duerme en mi vientre para que sueñes con demonios de alas blancas
Retorna a las raíces, tu hogar un torbellino de invertidas pesadillas
Laméntate el por que de la no vida que te he dado
Refúgiate en mis brazos hasta que recuerdes quien eres
Te doy mi cuerpo para que lo reemplaces por el de tu princesa perdida
Que quieres que te regale, mis ojos de plata, mis colmillos o mi sangre
Para que no me dejes nunca, para tenerte atado a mi siempre
Te recitare los libros de mundo al oído, marcare con fuego que eres mío
Te daré dolor, violencia y castigos sin fin, una tortura nueva para el diario vivir
O te daré mejor las caricias de una madre, de una esposa, de una amante,
Las suplicas de una moribunda, de una herida sangrante
De un suplicio punzante, de cien azotes, de una mirada plasmante
De las cenizas de un mundo que sin ti es inmensamente agonizante
Publicado por Karmilla Viggé Lebraunt en 18:10 0 comentarios

